Hay quien explota hacia afuera. Hay quien se derrama poco a poco. Y hay quien, al no poder m s, se colapsa hacia adentro, da ando sin querer a quienes lo rodean. Este es un libro sobre ese ltimo.
En una ciudad que vive a la sombra de un volc n, donde el calor obliga a levantarse antes del sol y cada tarde parece contener tres d as distintos, un abogado de treinta y dos a os ha convertido la rutina en refugio. Gimnasio, oficina, caf . Las mismas calles todos los d as, calles que conoce mejor de lo que ha llegado a conocer a las personas. Vive solo, funciona bien, no le debe nada a nadie. Y detr s de cada saludo cort s lleva puesta una m scara que l mismo aprendi a fabricar de ni o, capa sobre capa, para que lo cuidara all afuera.
Hasta que una tormenta lo cambia todo.
Volcanes es la historia de un hombre herm tico al que la vida desarma en el peor y mejor momento posible: cuando ya se hab a resignado a no sentir. Es la cr nica de una ciudad viva -su piedra volc nica, su caf de altura, sus lluvias que llegan de golpe-, y tambi n el retrato ntimo de alguien que descubre, demasiado tarde o justo a tiempo, que las cosas de las que no se vuelve no son solo las heridas. Tambi n lo es el amor.
A trav s de cap tulos breves que se leen como fotograf as -una limpieza de ventilador que en Colima es deporte de alto rendimiento, un desayuno familiar frente al cr ter, un sue o del que se despierta sin aliento, un encuentro bajo la lluvia que dura lo que dura un caf - el narrador va tejiendo una pregunta que lo persigue desde la infancia: si te quitaras la m scara, asustar as m s a la gente que te conoce o a ti mismo en el espejo?
Con una prosa sensorial y contenida, cargada de humor seco y ternura desarmada, esta primera obra explora la soledad elegida, el peso de un padre que nunca termina de aprobarnos, el miedo a ser visto y el precio exacto de dejarse querer. Un libro sobre el amor que llega tarde, sobre lo que cambia para siempre en un instante y sobre esa verdad inc moda que tarde o temprano todos aprendemos: que a los lugares donde hemos sido felices, quiz , no deber amos tratar de volver.
Para lectores de historias ntimas y atmosf ricas, de personajes que sienten m s de lo que dicen, y de esa literatura que encuentra lo extraordinario en un caf perfecto, una canci n en la radio y una tormenta que no pide permiso.
Respira. Est s vivo.