Ella naci para liderar la sociedad londinense. l no pudo marcharse de all lo bastante r pido.
Con unas pocas y acertadas palabras en el o do adecuado, Anna Tunstall puede hacer que cualquiera cumpla sus rdenes, exactamente la habilidad necesaria para alguien destinada a ser la esposa de un hombre dedicado a la pol tica. Una visita veraniega a la finca de una amiga es la distracci n perfecta antes de que comience la temporada londinense y de que Anna pueda hacer realidad su ambici n de encontrar la pareja perfecta.
Harry Aston ha despreciado las nobles aspiraciones de su familia para ingresar en las rdenes sagradas, donde podr a cambiar la vida de la gente. Los incansables intentos de su madre por encontrarle una esposa lo suficientemente valiosa -y adinerada-, s lo consiguen perjudicarlo. l nunca ha estado enamorado, y ella no deber a pensar que las esposas adecuadas caen del cielo, y menos en el pueblo de Avebury.
Cuando Harry encuentra a Anna inconsciente en el camino, y ella despierta en sus brazos, su mundo cambia ante su mirada. Pero antes de que pueda pensar que el cielo ha descendido por fin sobre l, debe convencer a Anna de que su prolongada estancia en Avebury no es la forma que tiene el destino de jugar con ella, sino m s bien de abrirle los ojos a una nueva direcci n para sus ambiciones; y su coraz n.