En el barrio Obrero de Cali, a mediados de los setenta, las casas de inquilinato eran colmenas humanas donde la privacidad no exist a. Sus paredes de bareque, ten an o dos y sus ventanas bocas.
Durante m s de una d cada, desde la seguridad de su escondite bajo las ventanas, un ni o presencia una serie de muertes tanto enigm ticas como inexplicables
Todas parecen estar conectadas con do a Anastasia de la Vega, una inquilina hermosa y sombr a de quien se rumora que practica la brujer a.