Cu nto de nuestra vida podemos pasar esperando que alguien nos elija?
Durante mucho tiempo, ella esper una llamada, una respuesta, una disculpa, un regreso. Esper tanto que casi no se dio cuenta de que, mientras esperaba ser amada, estaba dejando su propia vida en pausa.
Pero algunas respuestas no llegan a trav s de otra persona.
Llegan en una cafeter a, frente a un espejo, al abrir una carta que nunca recibi respuesta, al encontrar una fotograf a antigua, al volver a ponerse un vestido olvidado o al caminar sola junto al mar.
Mientras yo amaba sola es un viaje ntimo por recuerdos, ciudades, p rdidas, encuentros y peque os momentos cotidianos que, con el tiempo, revelan algo mucho m s profundo: la mujer que cre amos perdida segu a all .
Estas p ginas hablan de amor, pero tambi n hablan de identidad, de memoria, de soledad, de libertad y del lento proceso de volver a elegirse.
Porque dejar de esperar no significa dejar de amar.
Significa dejar de poner nuestra vida en manos de alguien que quiz nunca vuelva.
Y quiz el verdadero final de una espera no sea cuando la otra persona regresa.
Quiz sea la ma ana en que despertamos y descubrimos que ya no estamos esperando a nadie.
Estamos, finalmente, viviendo.