Daniel y Elena Reyes llegan a Piedra Alta buscando algo sencillo: un pueblo tranquilo, una vida propia, lejos del ruido.
En la librer a local encuentran siete libros sin t tulo, sin autor, escondidos al fondo de un estante que nadie deb a tocar. El due o se lo advierte con una frase que ninguno de los dos toma en serio:
quien los lee, se pierde a s mismo.
Se los llevan de todas formas.
Por las noches, la casa deja de ser un lugar seguro. Los libros llaman a Elena desde la sala, y ella responde sin saberlo, sin decidirlo, sin poder evitarlo. Cada ma ana vuelve a ser ella misma. Cada noche, un poco menos.
Quedan siete libros. Daniel cree que todav a puede detenerlo.
Est equivocado.
Qu te hace ser t tu alma, o lo que recuerdas de haber vivido?