LA PARTIDA
Una hermana desaparece. Un caballo de ajedrez comienza a hablar. Y todos los relojes marcan la misma hora: las seis y diecisiete.
Le n solo quiere encontrar a su hermana In s.
Pero cuando una ni a desaparece, lo verdaderamente extra o no es que nadie sepa d nde est . Lo verdaderamente extra o es que, poco a poco, nadie parece recordar que alguna vez existi .
Le n, sin embargo, s la recuerda.
Recuerda su voz, sus gestos, sus peque as man as. Recuerda que estaba all . Y conserva algo que quiz pueda demostrarlo: un extra o caballo de ajedrez que lleva en su interior un mecanismo imposible y que parece conocer acontecimientos que todav a no han sucedido.
A partir de ese momento, el mundo comienza a perder sus certezas.
Los relojes se detienen a las seis y diecisiete. Aparecen piezas de ajedrez con nombres de personas desaparecidas. Un tren conduce hasta un and n que no figura en ning n mapa. Bajo la ciudad existe otra ciudad. Las casas pueden tener m s de una versi n. Y algunas puertas no conducen a otro lugar, sino a otra posibilidad de la realidad.
Le n y sus amigos descubren que detr s de las desapariciones existe una antigua partida que alguien lleva a os intentando completar. Una partida en la que las personas pueden convertirse en piezas, los recuerdos pueden ser modificados y las m quinas parecen capaces de construir su propia memoria.
Pero hay algo que Le n todav a no sabe.
l tambi n ocupa una casilla del tablero.
Y alguien est intentando llevarlo hasta ella.
LA PARTIDA es una novela de misterio, fantas a y ciencia ficci n juvenil que combina aventuras, ajedrez, viajes en el tiempo, aut matas, desapariciones, mundos paralelos y realidades alternativas con una historia sobre la memoria, la identidad, la familia y el v nculo entre dos hermanos.
Una novela juvenil de misterio y aventuras para quienes disfrutan de los viajes temporales, las ciudades imposibles, los enigmas, el suspense, la fantas a juvenil y la ciencia ficci n, pero tambi n de esas historias en las que detr s de lo fant stico se esconde una pregunta profundamente humana:
Qu har as si fueras la nica persona que todav a recuerda a alguien que el mundo entero ha olvidado?
La partida ha comenzado.
Y esta vez, no todas las piezas est n dispuestas sobre el tablero.