La locura de Ad n es una experiencia inmersiva, un di logo entre el autor y el lector a trav s del trance de la lectura. Comienza dialogando con el primer p rrafo del G nesis como s mbolo del origen de la cultura escrita y, a partir de ah , despliega en prosa po tica el c digo simb lico que despu s ser expresado en los relatos que se entrecruzan.
Un c digo que es producto de un proceso de treinta a os de escritura y autoexploraci n que empieza durante su relaci n y ruptura con una mujer, Eva. Un proceso que solo logra culminar tras el duelo por la muerte de su esposa la poeta Edna Aponte y la reaparici n de Eva en su vida. Solo al cerrarse el c rculo, entrar en crisis y aceptar la expresi n desnuda de s mismo, el libro acaba tomando su forma.
As , la crisis personal act a como un catalizador que provoca la culminaci n del proceso. El autor construye una autoficci n que discurre entre planos, desplegando el mismo patr n mediante un mosaico de textos e historias escritos en estilos que van desde lo abstracto a lo prosaico, de la prosa po tica al relato costumbrista, del realismo m gico hasta el humor.
La parte autobiogr fica aborda su relaci n con las mujeres y con la escritura mientras desarrolla dos l neas narrativas principales. En una de ellas, Ad n nace ante el lector desde el propio texto y pasa a contar la historia de ese adolescente de los a os ochenta que quiere conocer el sexo y acaba encontr ndose con su autor. En la otra, un intocable conoce al Buddha como avatar de Vishnu, atrapado en el proyecto imperial de su padre.
Ambos relatos se entrelazan con el di logo constante con el propio libro. As se va construyendo una ficci n autometaling stica, po tica y de inspiraci n gn stica que cuestiona la naturaleza de la cultura, la escritura, el amor y la propia identidad, convirtiendo el libro en s mbolo de la autoridad establecida y, al mismo tiempo, de la comunicaci n humana.
Y es esa funci n comunicativa la que termina revel ndose como la intenci n principal del libro: ser espejo del lector e iniciaci n al misterio del lenguaje como creador de realidad.
Es al terminar cuando es posible descubrir su absoluta coherencia interna y la posibilidad de encontrar nuevas lecturas.
Puede que, al terminar, te preguntes si has le do un solo libro o varios, o si has acompa ado a un loco en el proceso de disoluci n y reconstrucci n del sentido de realidad.