Un director nuevo. Una hu sped que lleva meses sin marcharse. Y una factura que cada lunes da el mismo error.
Al Hotel Bellavista llega don Eduardo, el director m s taca o que ha fichado nunca por la puerta de personal: cronometra los descansos, discute cada gasto y trata el dinero ajeno como si fuera suyo. Y en la mejor habitaci n, la se ora de la 305 -perfume que se queda en el ascensor cuarenta minutos, un grupo de inversores que llegar "en cuanto se cierren los flecos"- lleva instalada desde antes de que l pusiera un pie en el hotel.
Cuando el hombre que no gasta un euro empieza a pagar las facturas de la mujer que no abona ninguna, el recepcionista sabe, por oficio, que aquello solo puede acabar de una manera. Lo que no sabe es que acabar con los dos desaparecidos, una deuda imposible y todo el hotel jugando a detective desde detr s del mostrador.
Con el humor y la ternura de Historias de recepci n, Toni Bellver regresa al Hotel Bellavista para contar su caso m s enredado: el de la clase de persona que se va sin pagar... y la clase de persona que paga sin irse.
Porque en un hotel, cuando alguien desaparece, siempre queda quien tiene que explicarlo.