Un experimento novelado sobre los puntos ciegos de la conciencia.
Por qu se mudan Eva y David la noche misma de su boda a vivir a una fosa de cinco metros por cinco a los pies de un almendro en un parque de Madrid? No se trata de una cuesti n econ mica, no es desde luego una protesta ni vemos que nadie m s viva del mismo modo. Es que no se dan cuenta de que tienen otras opciones y de que todos sus problemas se originan en esta decisi n? Da la impresi n de que el resto de personajes se encuentra siempre a punto de formular estas mismas preguntas, de querer sacudirlos y pedirles a gritos que se muden a un hogar normal; pero nunca llegan a hacerlo, como si en el ltimo momento temieran cometer una indiscreci n o como si, tras haber detectado que algo all no terminaba de encajar, no lograran determinar de qu se trataba.
Tambi n el lector quisiera sacudirlos, pero en qu agujeros vive l mismo? D nde se originan sus deseos y sus decisiones? Cu ntos automatismos determinan nuestro comportamiento? Viviendo con Eva y David en el interior del agujero del t tulo a lo largo de estas p ginas, contemplando con ellos el titilar de las estrellas a trav s de las ramas del almendro y acompa ndolos en los cambios de estaci n, en las celebraciones, las p rdidas y las reconciliaciones, nos aproximamos a un modo (evidente para el lector, invisible para los protagonistas) de habitar estas inc gnitas.