Nadie sabe cu l ser su ltimo d a.
Ni su ltima ma ana.
Ni su ltimo caf .
Ni la ltima vez que ver a sus hijos.
Ni el ltimo abrazo.
Ni la ltima conversaci n.
Y, sin embargo, vivimos como si el tiempo nos debiera algo.
Trabajamos.
Corremos.
Acumulamos.
Nos preocupamos por dinero, por xito, por cosas que alg n d a dejaremos atr s.
Decimos "despu s".
Despu s llamo.
Despu s voy.
Despu s perdono.
Despu s abrazo.
Despu s le digo que lo quiero.
Despu s regreso a Dios.
Despu s vivo.
Pero y si no existe el despu s?
Ha valido la pena todo lo que has sacrificado hasta hoy?
A qui n dejaste esperando mientras constru as tu vida?
Cu ntos abrazos cambiaste por trabajo?
Cu ntas conversaciones por dinero?
Cu ntas veces dijiste "ma ana" sin pensar que alg n d a esa palabra podr a quedarse sin ma ana?
Y cuando llegue el ltimo instante...
cuando ya no puedas corregir nada,
cuando ya no puedas llamar a nadie,
cuando el dinero no sirva,
cuando el orgullo no importe,
cuando el trabajo contin e sin ti...
Qu quedar de todo lo que hiciste con tu vida?
Tal vez la muerte no sea lo m s terrible.
Tal vez lo verdaderamente terrible sea descubrir, demasiado tarde, que todav a quer as vivir.