Renata tiene treinta y cuatro a os, un hijo de ocho meses y un marido. Y una frase que dijo ri ndose para no llorar: no quiero que nadie me toque nunca m s.
Su hermana le dijo que era hormonal. Sus amigas le dijeron que era una etapa. Todo el mundo le recomend una cena rom ntica.
Hicimos una cuenta en un papel de caf , y el n mero lo explic todo: entre once y trece horas al d a, todos los d as, desde hac a ocho meses, esa mujer ten a un cuerpo humano pegado al suyo.
Existe una diferencia entre no tener deseo y no tener m s cuerpo que dar, y los s ntomas son id nticos. Las dos cosas parecen una mujer que ya no quiere. Y confundirlas hace que miles de mujeres concluyan, a los ocho meses de un hijo, que dejaron de amar a su marido, cuando lo que ocurri fue algo completamente distinto y mucho m s simple de resolver.
De aqu sale lo m s contraintuitivo de este libro: lo que le falta a esa mujer no es una noche en pareja. Es tiempo en el que nadie la toque. El opuesto exacto del consejo que recibe de todo el mundo.
En estas p ginas vas a encontrar:
La cuenta de las horas de contacto, que es el diagn stico entero.Por qu "estoy cansada" es la mentira honesta m s grande de esta etapa, y la frase que s funciona.Por qu la noche es la peor hora posible, y cu l es la mejor.La puerta cerrada con seguro: veinte minutos que cambian una casa.La diferencia entre saturaci n de contacto y depresi n posparto, dicha con claridad y sin rodeos.Qu hacer cuando no hay red, ni dinero, ni nadie que se quede con la criatura.El Cuerpo Prestado no romantiza la maternidad, no trata al marido como villano y no le promete a nadie la vida de antes. Promete algo m s modesto: que ese cuerpo es tuyo, que est prestado y no vendido, y que la devoluci n se hace por partes, mucho antes de lo que se imagina.
Chimenea, no incendio.
Obra destinada a lectores adultos. No sustituye acompa amiento m dico ni psicol gico.