En Antequera hay una c mara de piedra de veinticinco metros enterrada bajo una colina artificial. La cubierta que la cierra por el fondo pesa unas ciento cincuenta toneladas: la mayor piedra que se movi jam s en la pen nsula ib rica. Los trilitos de Stonehenge pesan una quinta parte.
La cantera est a menos de un kil metro, y cincuenta metros m s arriba. Todo el trayecto es cuesta abajo, lo cual no es una ventaja: es el problema. Una carga as , en pendiente, no hay que empujarla. Hay que impedir que se vaya.
La boca no mira al sol. Mira a una monta a con perfil de rostro humano.
La levantaron hace cinco mil ochocientos a os personas que no sab an escribir, que no usaron una sola herramienta de metal, ni rueda, ni polea. Sigue en pie. Se puede entrar.
No sabemos qui nes eran. No sabemos a cu ntos les cost la vida.
sta es la historia de c mo pudo hacerse: un maestro constructor que lleg a una llanura con siete casas enfrentadas y la culpa de un hijo muerto bajo una piedra, y trece a os de hambre, motines y pol tica para levantar una casa de muertos que nadie firm .
Los nombres desaparecieron. La inteligencia que levant las piedras sigue ah .
La cubierta pesa ciento cincuenta toneladas. La cantera est a menos de un kil metro y cincuenta metros m s arriba: todo el trayecto es cuesta abajo, lo cual no es una ventaja. Es el problema. Una carga as no hay que empujarla. Hay que impedir que se vaya.
La levantaron hace cinco mil ochocientos a os personas sin escritura, sin metal, sin rueda. Sigue en pie.
No sabemos qui nes eran. No sabemos a cu ntos les cost la vida.
sta es la historia de c mo pudo hacerse.
Hoy la llamamos Menga.