Un hombre zen camina en zen y se sienta en zen. Hable o act e, est callado o inactivo, su cuerpo est siempre en paz. Sonr e, mirando fijamente a la espada que le quita la vida. Mantiene el equilibrio incluso en el momento de la muerte.
Me encanta la afirmaci n de que "el hombre del zen camina en el zen y se sienta en el zen" por la sencilla raz n de que la meditaci n no puede ser s lo una parte de tu vida. No puedes hacer meditativo un fragmento de tu vida; no es posible ser meditativo durante una hora y luego no serlo durante veintitr s horas. Es absolutamente imposible. Si haces eso, significa que tu meditaci n es falsa.