Finalizada su etapa laboral; cansada de luchar contra sus ideales; disminuidas su vitalidad y resistencia y viendo m s cerca el ocaso de la vida, Ver nica no pudo evitar echar la vista atr s y reconocer con pesadumbre las concesiones morales y sentimentales que libremente consum , as como las recriminaciones de conciencia que soport para asumir las actitudes y conductas que consider imprescindibles para ser valorada en su entorno laboral y social; para mantener un estatus o para ser apreciada y querida, por muy opuestas que estuvieran de los dictados de su conciencia.
Ahora, contra toda l gica, agradec a los sucesos que la hicieron pasar de una vida de lujo a otra de penurias. Gracias a este cambio pudo comprobar la veracidad de aquella frase que desligaba la felicidad de la posici n econ mica. En la pobreza descubri la solidaridad, la amistad y, sobre todo, alcanz la paz espiritual que le otorg la cercan a que alcanzaron sus actos y su conciencia. Vender el alma para ser querida es una operaci n ruinosa porque te roba tu esencia.