Los ltimos signos, las falsas pestes y las vacunaciones masivas (la marca de la Bestia), est n presentes ya. Despu s de esto s lo queda la ca da de las estrellas, la apertura del abismo y el tormento de los que tengan la marca de la Bestia (aquellos que se han vacunado).
Pero en las Sagradas Escrituras no se habla de un solo asteroide que golpear a la Tierra, sino de tres: una monta a ardiente, como de un estadio, Ajenjo, que amargar las aguas, y un brutal tercero, que ser el que abra el abismo y libere la ltima plaga.
El poder, ese mismo que se ha pasado la historia crey ndose Dios, se ha preparado para salvarse de lo inevitable: ha creado crisis financieras y pandemias para saquear los Estados y construir b nqueres subterr neos en los que esconderse (tal y como estaba profetizado), y desde los a os ochenta, cuado la Ecuaci n de Juicio Final arroj como nico resultado una singularidad inevitable, lo han hecho en todo el mundo.
Sin embargo, el tiempo ya se ha agotado.