Cre?a que con el paso de los a?os, el miedo que sent?a cuando
escuchaba la puerta del s?tano abrirse disminuir?a. Al menos
un poco. Pero no, cada vez que ese familiar chirrido sonaba, se me
pon?an todos los pelos de punta, el cuerpo entero se me tensaba y
comenzaba a temblar como si no hubiera un ma?ana