Ingenuamente me plante tiempo atr s lo divertido que ser a escribir sobre mi ni ez. Cada vez con m s frecuencia, con sorpresa y cierto desconcierto, me descubr haciendo conexiones de episodios de aquel tiempo. A menudo mi hermana, en un arrebato de entusiasmo, me detallaba ciertas vivencias y sucesos con tal precisi n que me daba cuenta de que yo buscaba memorizar y rememorar con m s insistencia.
Con sigilo y mucha cautela me asom a este vasto universo que es recordar, y debo confesar que fue un gozo absoluto escribir e hilvanar esos fragmentos que espero hagan vibrar al lector en el relato de esa vida sencilla y aut ntica que tuve el privilegio de vivir.