Hay recuerdos que el viento no se lleva. Solo aprende a susurrarlos.
En el coraz n de Chihuahua, un ni o llamado Santiago descubre que la vida puede ser mucho m s grande que cualquier aventura que haya imaginado.
Inquieto, curioso y con una imaginaci n que nunca parece quedarse quieta, Santi crece entre el polvo de un rancho, las calles de su ciudad y el sonido de tambores y cornetas que marcar n el inicio de una de las etapas m s importantes de su vida.
A los seis a os encuentra una nueva familia en los Scouts. All aprender a hacer nudos, superar sus miedos, trabajar en equipo y descubrir que la fuerza de una persona tambi n puede encontrarse en quienes caminan a su lado.
Pero crecer significa aventurarse m s all de la selva conocida.
Llegan la escuela, las primeras burlas, el f tbol, los amigos que poco a poco se convierten en hermanos, los sue os que comienzan a tomar forma y la Banda de Guerra, donde una corneta terminar ense ndole que la disciplina, el esfuerzo y la perseverancia pueden convertir incluso las inseguridades m s profundas en confianza.
Y entonces llega la adolescencia.
Los primeros amores.
Las conversaciones que parecen durar para siempre.
Las peque as victorias.
Las derrotas que duelen.
Las decisiones que empiezan a definir qui nes somos.
Porque mientras Santi aprende a encontrar su lugar en el mundo, tambi n descubre una verdad que nadie le hab a ense ado:
las personas que m s amamos pueden convertirse en parte de nosotros incluso cuando la vida decide separarnos.
Murmullos es una novela de aventuras sobre la infancia, la amistad, el primer amor y la fuerza de seguir adelante. Una historia ambientada en el Chihuahua de los a os noventa, que recorre el camino de un ni o mientras comienza a convertirse en el hombre que est destinado a ser.
Una historia de aventuras, risas, sue os, p rdidas y esperanza.
Una historia sobre crecer.
Sobre pertenecer.
Sobre amar.
Y, sobre todo, descubrir que, incluso despu s de la tormenta, siempre existe un horizonte hacia el cual volver a mirar.
Algunas historias no terminan cuando dejamos de escucharlas. Se quedan ah ... murmurando.
Porque todo lo que comienza como un susurro... est destinado a convertirse en algo m s.