Sobre esta nueva edici n de Una pared para Patricio.
Es verdad, no era necesario hacer una segunda edici n del primer libro. Pero esto es s lo la consecuencia de mi obsesi n de volver a los textos una, y otra, y otra vez. Cuando veo el libro terminado sobre la mesa, ya tan indefenso, ya sin capacidad de defenderse sino con las palabras que est n ah escritas, me es imposible no abrirlo y juzgarlo. Juzgar las decisiones tomadas en su momento, castigar al Juan del pasado que sinti que aquello escrito era lo definitivo.Entonces, realmente terminamos los libros o s lo los abandonamos?
Escribir, como lo pienso ahora, es el ejercicio de un S sifo que empuja infinitamente una piedra que cae en picada una vez que est a punto de llegar a la cima. Un ejercicio imparable, incansable, agotador. Con libros que se escapan cuando pensamos que los hemos capturado. Que se fugan, que se transforman, que nos retan cuando volvemos a ellos para enfrentarnos a una versi n de nosotros mismos que cre amos ya desaparecida. Un libro es m s cercano a un r o, a una marea violenta que revolotea las aguas y todo lo que est dentro.
Esto me ha sucedido con Una pared para Patricio. Un libro que comenc a escribir cuando mi hijo Patricio ten a un poco m s de un a o y medio. Lo escrib porque quer a dejarle una carta. Una larga carta con un lenguaje propio que descifrar con el tiempo, cuando pueda leerla. Cosas de mi pasado, de su pasado, de nuestros recuerdos juntos. Pero a diferencia de una carta que se escribe y se env a por correspondencia, este libro es una carta que hab a decidido tomarme algunos a os en escribir. Una carta que ten a a n un largo camino para llegar a su destino por la simple raz n de que su destinatario a n no puede leer.
Cu ndo podr a Pato, mi hijo, realmente leer el libro? Cu ndo podr a realmente comprender lo que aqu hay? Pasar an a os, varios a os, y en ese proceso, ese libro originalmente concebido, cambiar a, tanto como cambiaremos Patricio y yo en ese mismo tiempo.
Esta segunda edici n es, probablemente, una de muchas m s que habr , tantas como me sean posibles; tantas como la vida me permita reescribir el libro que hab a escrito originalmente para l.
Pero no importa cu ntas versiones, cu ntas ediciones, escriba de este libro, todas siempre ir n dirigidas a ese nico lector, ese ni o que hoy tiene 3 a os, que avienta sus juguetes cuando se enoja, que corre m s r pido que ninguno y que se despierta en las noches asustado buscando a sus pap s para que le den protecci n. No importa cu ntos lectores pasen por estas hojas, todos ser n pruebas, ejercicios, estaciones de esta carretera. Hasta que entonces llegue este libro a sus manos, seguramente ah parar , y esa ser la ltima edici n.
Entonces bienvenidas y bienvenidos a la segunda edici n de pocas o muchas ediciones m s.
Juan M. Fern ndez Chico.Naci en la frontera entre M xico y Estados Unidos un 17 de septiembre de 1985. Estudi un doctorado en ciencia pol tica y abandon la academia para perseguir otros sue os. Ha escrito varios libros, entre ellos Correspondencias, cartas, figuras y personajes, junto con Alfonso Herrera, Excluidos funcionales y subjetividades pol ticas y la novela La isla de los ancianos. Con After the Storm, ha publicado Una pared para Patricio, Los gatos tomaron la isla, The essential society, la segunda edici n de La isla de los ancianos y Exclusi n y resistencia. Es productor, guionista y director de cine.
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