Hay algo que ni los vampiros ni los lobos consiguen hacer con Noa: entrar en su mente.
La llaman Neutra. Inmune a la compulsi n de unos, sorda a la dominaci n de los otros, es una de las poqu simas voluntades que ninguna criatura de la noche puede doblegar. En una ciudad donde dos especies sostienen una tregua que se deshilacha, esa rareza no la vuelve libre. La vuelve necesaria.
Lucien lleva trescientos a os sin romper un juramento. Es lo primero que rompe por ella.
Porque la paz entre vampiros y lobos descansa sobre mujeres como Noa -las cerraduras de un pacto que nadie recuerda haber firmado-, y alguien ha empezado a arrancarlas, una a una, del nico lugar que las manten a a salvo.
Lo que crece entre un Custodio inmortal y la mujer a la que jam s debi tocar est prohibido por la Tregua.
Lo que despierta bajo el r o no entiende de treguas.
Tregua de Medianoche inaugura una saga de cinco novelas: vampiros y lobos, deseo y juramento, y un secreto enterrado lo bastante hondo como para tragarse una ciudad entera.
El sello se ha rajado. No hay vuelta atr s.