Un d a cualquiera, un avi n comercial despeg de una ciudad europea con destino a otra capital cercana. A bordo viajaban hombres, mujeres, ni os y trabajadores que simplemente regresaban a casa, persegu an oportunidades o se desped an de sus rutinas cotidianas. Lo que parec a un vuelo rutinario, como tantos otros, se transform en una tragedia incomprensible cuando, sin previo aviso, la aeronave comenz a descender de forma sostenida y silenciosa hasta estrellarse en el coraz n de los Alpes franceses.
No hubo explosiones visibles en el radar, ni se ales de fallo mec nico inmediato. Solo un descenso constante, deliberado, imperturbable. Lo que ocurri en esos minutos finales desafi la l gica y desgarr a familias enteras, dejando tras de s preguntas imposibles de responder por completo.