Huayla Paco soberano del Se or o Wari, celoso de la preeminencia de Taypikala, la ciudad sagrada de los aymaras, env a a su temible hueste a destruir el tabern culo de Akapana, asesinar los amautas y raptar la efigie de Wiracocha, el objeto sacro por el cual peregrinan hasta Taypicala todos los pueblos de los Antis.
Los clanes aymaras, aut rquicos y dispersos, no pueden impedir el rapto de la efigie; pero, en la derrota, caen en cuenta que la nica manera de recobrar el icono es dar nacimiento a una confederaci n que se equipare en magnificencia con el Se or o Wari.
El Rapto de Wiracocha narra los or genes del Se or o de Tiwanacu y pone en paralelo -como ocurri en la historia- a dos de las civilizaciones que dominaron los Andes entre el siglo VI y el siglo X del calendario de nuestra era.