En una casa calurosa y polvorienta del extrarradio, Tenerife convive con su madre anciana, atrapado entre el desempleo, la rutina y una tristeza que se ha hecho carne. Un pollo olvidado en el congelador desencadena una jornada silenciosamente reveladora. Con una prosa cruda y delicada, Yuki Lauko traza el mapa íntimo de una vida al margen, donde lo cotidiano se vuelve símbolo y lo pequeño, abismo.