El medall n de Dravak late en el pecho de Khael y lo arrastra. Un pacto lo devora. Poder a cambio de cuerpo y alma. Si cede, Dravak crece. Si resiste, el dolor lo parte. Entre ambos surge Ludriel, de linaje inmortal. Ancla y grieta por donde avanza la corrupci n, tambi n luz que desaf a la sombra del dios. Dh m se inclina hacia la guerra. Ishar promete orden y exige fe ciega. Ruinas que respiran. Cuevas de sal. Puertos donde la lealtad se cobra con cuchillos. Khael reh sa ser estandarte y busca quebrar el ciclo.
La cruzada de los dioses empieza aqu . Solo uno permanecer .
Esto es solo el comienzo.