La Cova d'Orriol es un pueblo del Maestrat. En ?l no pasa gran cosa y todo transcurre con tranquilidad, a excepci?n de las t?picas ri?as de taberna.
Los Porcar se han dedicado a la explotaci?n de una inmensa finca. El r?o Cantavella hace girar la muela de su molino. Salen los sacos de harina a lomo de los jornaleros, cargando carros. El aceite ?spero pero evocador de la almazara, se embotella. Se encajan cerezas, se llenan tarros de miel, se ensacan almendras. All? viven los jefes de cuadrilla con sus familias. La de los due?os en la casa grande, en la que la madreselva se emparra con ardiente br?o.
Los Querol, m?s adelante, prestan dinero. De la financiaci?n a los labradores y ganaderos, han hecho su negocio. Los tratos se refrendan con un apret?n de manos, como mucho alg?n testigo que all? en la taberna bebe un vaso de vino aguado. La confianza de la palabra no entiende de letras peque?as, ni grav?menes variables. Con el acuerdo se asume un compromiso que se zanjar? con los beneficios de la cosecha.
A mitad de 1800 en el quebranto de los Porcar, estos hacen trato con los Querol para devolver el esplendor a la Cima del Destripado. All? en la parte de atr?s del pueblo que huye de la loma, justo donde la finca arruinada por el tiempo y las malas decisiones, precisa de una restauraci?n.
Con el acuerdo se envenena el pueblo. La quietud de los oriundos, se ende?a. La rivalidad entre Porcars y Querols se vive hasta sus ?ltimas consecuencias. Do?a Tremedal, viuda de Querol, el apodado como a monsieur ?rganas, se lo toma a pecho.