La noche del 31 de octubre, las abuelas vuelven.
Siempre ha sido as . Se sientan juntas y, como cada a o, se ponen al d a con el mundo de los vivos: los retos virales, los realities, los influencers, la comida de moda... Lo miran todo con esa mezcla de iron a y ternura que solo ellas tienen. Pero esta vez, algo no va bien.
Los m viles empiezan a encenderse solos. Las notificaciones no paran. Y alguien -o algo- empieza a hablarles. Al principio parece un fallo. Luego tiene su gracia. Hasta que deja de tenerla.
Eso que habla sabe cosas. Demasiadas. No solo observa: se adelanta. Y mientras ellas comentan lo absurdo del mundo, empiezan a darse cuenta de algo peor: la gente ya no decide. Solo sigue. Solo repite, como si alguien estuviera pensando por todos. Y quiz lo est . Porque cuando alguien piensa por ti, dejas de ser libre.
Pero ha cometido un error.
No ha contado con ellas.
Si hay algo que una abuela no hace jam s, es quedarse callada. Ni siquiera despu s de muerta.
Una historia inc moda, divertida y peligrosamente real sobre el mundo en el que vivimos... y lo f cil que es dejar de pensar cuando alguien lo hace por ti.