Nora Sig enza, a sus treinta y cinco a os, est lidiando con seis conflictos: uno externo, su divorcio; otro interno, sus pensamientos y sentimientos; dos ajenos que siente como propios, los de sus hermanas; y otros dos m s de vientre propio, pero con vida tambi n propia y cada vez m s energ a, sus hijos.
Aunque no hay problema. Ella, por su trabajo, est preparada para afrontar esto y m s. O eso cree. Ya cuando los astros se alinean, el palo de billar de un mal fico ser del destino los golpea y cada uno rueda hacia un lado, se plantea si puede con todo.
Acomp ala a sobrevivir, a volver a vivir, a ser una nueva ella y a sentir. Y prep rate, porque, en el tema de los sentimientos, el palo que golpea es de golf y env a ciertas emociones tan alto y con tanta fuerza que la pobre pierde los puntos cardinales y el equilibrio.
As va, como caniche de esos a los que se parece L a cuando sonr e, pero sin cabeza; y con la cigarra que Roc o tiene por conciencia perjudicada.No hay refr n ni santos o v rgenes de los que tanto mentan sus hermanas que puedan definir su situaci n actual.