En esencia, es un encuentro frontal con la imperfecci n de nuestra raza. Viajar por diferentes culturas hace replantear si vamos en el camino correcto o por la v a expr s hacia la extinci n. Se ha vuelto consuetudinario presenciar el permanente deterioro que el ser humano ejecuta en contra de su propio planeta, al punto de no llegar a intervenir en absoluto por diversos motivos; posiblemente sean valederos, pero que en gran parte son el resultado de un irresponsable esp ritu de pertenencia, derivado del ef mero paso por la vida, lo cual de alguna manera nos vuelve indolentes ante las consecuencias porque no viviremos lo suficiente para afrontar las secuelas de nuestros actos. Es aqu cuando el autor nos involucra en un viaje por un futuro no muy lejano a la realidad, y de alg n modo hacernos cavilar sobre nuestro derecho a seguir existiendo como civilizaci n.
Actualmente, los asuntos vinculados a la vida extraterrestre se han convertido en un tema completamente ajeno a la poblaci n en general; algunos lo han transformado en un santuario para elaborar c balas conspirativas, mientras que unos pocos poseedores de poder con acceso a su tecnolog a comercializan su existencia. Mi aspiraci n es contemplar el florecimiento del ser humano en un ambiente saludable y pr spero, en el cual la paz sea la principal fuente de inspiraci n y armon a. Comprendo que es un anhelo compartido con millones de individuos que observamos a diario el planeta sucumbir ante las detestables garras de la envidia y la ambici n de aquellos que le sacan las entra as a la naturaleza como si se tratase de un inagotable reservorio de recursos. La ciencia ficci n nos ofrece la oportunidad de imaginar universos en los cuales la perversi n se retribuye con la misma moneda.