Por regla general cuando un n mero o un ordinal antecede la palabra d a en las Escrituras, se trata de un d a de 24 horas. Leemos, por ejemplo, que "seis d as trabajar s... mas el s ptimo d a es reposo", y "muy de ma ana, el primer d a de la semana, vinieron al sepulcro", y tambi n, "al salir el d a siguiente..."
Cuando se habla de d a sin decir cu ntos, generalmente se trata de un per odo indefinido, el cual puede ser corto o largo. De estos "d as" hay por lo menos seis. Dos se refieren al tiempo presente. El futuro se divide en cuatro "d as", y puede ser dif cil interpretar cu nto tiempo durar uno u otro de ellos.