Nunca como durante el Siglo de Oro las mejores plumas de Espa a se odiaron tanto y tan ferozmente se acometieron destilando sa a en sus versos. Si Lope tilda a G ngora de "picar n amujerado" y a Cervantes de "puerco en pie", G ngora llama a Quevedo "musa que sopla y no inspira", en cuanto este califica al cordob s como "poeta de entre once y doce, que es cuando vac a la gente". Y para completar el espect culo, alguien que se esconde tras el nombre de Avellaneda publica una continuaci n ap crifa del Quijote.Tampoco en la corte los asuntos van mejor. El duque de Lerma, valido del rey, hace y deshace a su antojo y en su propio beneficio, inaugurando una poca de galopante corrupci n que durar dos d cadas. Cuando el indolente Felipe III trata de ponerle coto, le sorprende la muerte. Muchos compiten, entonces, por lograr el favor de su heredero, el joven y lascivo Felipe IV, pero es el en rgico conde-duque de Olivares quien obtiene la privanza. Sus tentativas de reforma, sin embargo, fracasan estrepitosamente una tras otra y Espa a comienza su declive: se pierde Portugal, Catalu a se al a con Francia en contra de Castilla, y los tercios de Flandes dejan de ser imbatibles.De todo ello es testigo Hernando, eterno aprendiz de poeta, unas veces como privilegiado cronista y otras desempe ando el papel principal: "Mis primeros pasos en esta villa, fuente del poder y cuna de todos los vicios, no pudieron ser m s promisores. Sin tiempo para merecerlo, me tom a su servicio el m s prol fico ingenio de todos los tiempos, don F lix Lope de Vega y Carpio. Acababa por entonces de casar en segundas nupcias con Juana de Guardo, hija de un rico comerciante en carnes, y ejerc a a la saz n como secretario del marqu s de Sarri . Imposible imaginar, pues, mejor tutela, aunque mis deberes se limitasen a poner en limpio alg n documento, preparar memoriales al dictado y leer a hurtadillas los poemas que par a sin tregua la mente de mi maestro, confiando en que, fruto de la proximidad, acabase mi sangre contaminada con algo de su ilimitado talento."
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