A mi querida Abuela Tomasa, cuya fe inquebrantable y fortaleza espiritual han nutrido mi alma y guiado mi camino. Sus manos, marcadas por el tiempo y el trabajo, guardaban la sabidur a de generaciones, un legado que ha moldeado mi comprensi n de la resiliencia y la profunda conexi n entre la tierra y el esp ritu humano. A mi indomable madre, cuyo coraje y amor feroz impulsaron mi escape y me sostuvieron en mis horas m s oscuras. Su fuerza, una fuerza silenciosa nacida del crisol de las dificultades cubanas y de una herencia china impregnada de resiliencia, sigue siendo mi inspiraci n constante.
A tutte le donne che lucharon por la justicia, la gualdad e por la sua propria liberazione, questo libro un homenaje alla sua inquebrantable valenza.
Le sue storie e la mia sigan sirviendo come un faro di speranza.