Al momento de orar debemos sincerarnos con Dios y pedirle al Esp?ritu Santo que nos muestre y nos convenza de todo aquello que representa pecado delante Dios. Debemos arrepentirnos, pedir perd?n y apartarnos definitivamente del pecado. A veces, no recor-damos nada, pero el Esp?ritu de Dios es nuestro ayudador y nos trae cosas a la mente. Debemos estar alerta de todo aquello que puede estar escondido en nosotros. Por eso, a veces no podemos orar, ni adorar a Dios con libertad ni siquiera, levantar nuestras manos a Dios, tambi?n, nos impide orar con fluidez, no sentimos deseos de estar en su presencia. Cuando amamos a alguien queremos estar cerca de esa persona.