Este libro no comienza con victorias, sino con panes contados y zapatos remendados.
Nac en un hogar donde lo poco parec a ser una sentencia: cinco panes para cinco personas, ba os bajo una manguera con agua helada, burlas por mi apellido y l grimas de mi madre que todav a llevo grabadas en el alma.
Por a os pens que esa era mi condena. Que la vida ya estaba escrita y que yo no pod a cambiarla.
Pero descubr algo que lo transform todo: la escasez no fue mi c rcel, fue mi entrenamiento.