El mundo no terminó con una explosión, sino con el pitido persistente de un cinturón de seguridad y una llamada finalizada.
Hasta la mañana del 12 de octubre, la mayor preocupación de Alice, una adolescente de 17 años, era el tedio de las clases de álgebra y la tardanza de Lucas en responder a sus mensajes. Pero en pocas horas, el "vibrante" mundo de las redes sociales y el café caliente es reemplazado por una realidad gris, silenciada por el pavor y manchada de sangre.
Sola con sus dos hermanos menores -la joven Anne y el pequeño Marcos-, Alice debe abandonar su inocencia a la misma velocidad con la que aprende a amartillar una Winchester .22. El olor a tostadas en la cocina cede su lugar al hedor metálico de la pólvora y al aroma acre de la descomposición que ahora emana de las calles de Connecticut.
En una huida desesperada a bordo de un SUV robado, el grupo se une a rostros conocidos del pasado: July, la animadora, y Kevin, el rebelde que un día le enseñó a hacer puentes en los coches -una habilidad que ahora vale más que cualquier diploma-. Juntos, forman una familia forjada por el trauma, cruzando una América que se ha convertido en un escenario de Halloween real y permanente.
Entre recuerdos de veranos soleados en el Lago Waramaug y el sonido visceral de la carne siendo desgarrada, Alice descubre que sobrevivir no es solo mantener el corazón latiendo, sino decidir qué estás dispuesto a sacrificar para proteger a quienes amas.
Hasta dónde llegarías cuando el silencio se convierte en tu único amigo y la esperanza se vuelve tu arma más peligrosa?