Nuestro protagonista, Ramiro V., no es un h roe en el sentido cl sico. Es m s bien un hombre que, tras haberse ca do todas las veces posibles, decidi decorar el agujero. Un sujeto incapaz de encajar en el mundo moderno, que considera la sinceridad una forma de auto-lesi n y el amor un accidente con contrato notarial. No obstante, y precisamente por eso, se nos hace entra able como esos electrodom sticos viejos que ya no sirven para nada pero seguimos enchufando por nostalgia del ruido.
La vida de Ramiro podr a resumirse en un manual de aver as. Casos pr cticos de c mo un hombre corriente, con las mejores intenciones y el peor criterio, puede sobrevivir a base de mala suerte y frases lapidarias. A veces, sin querer, hasta acierta.