Hay personas que caminan entre nosotros con una sensibilidad distinta, con formas nicas de entender el mundo. A veces las miramos con l stima, otras con indiferencia, pero casi nunca con verdadera empat a.
Esta es la historia de uno de ellos. No como un s mbolo de superaci n, sino como un espejo inc modo: cu ntas veces ignoramos, explotamos o subestimamos a quienes m s necesitan ser comprendidos?
M s all de las etiquetas, m s all de su diagn stico, Manuel nos confronta con una verdad inc moda: el problema no es su diferencia, sino nuestra incapacidad para convivir con ella.