Colecci n de los primeros cuentos literarios de Carlos Almira, en la l nea del relato fant stico, ( autor incluido en la Antolog a del microrrelato en Espa a de la editorial C tedra).
LOS MU ECOS"Adem s de colocar soldados de cart n y madera rellenos de paja, el Emperador Asoka hizo dise ar grandes animales de guerra: caballos cubiertos de hierro figurado; elefantes inm viles bajo atalayas techadas; grandes arcos de pega. De esta forma pudo licenciar su ej rcito tras la masacre de Kalinga. Por cada soldado licenciado se fabricaron dos de pasta de papel. Cada mu eco ten a su propia fisonom a: grandes como los miembros de la guardia real; peque ajos y enclenques campesinos; adolescentes, viejos; gruesos, gr ciles ksatriyas; de semblante cruel o bondadoso. Para que ni el calor, ni la humedad, ni el fr o, ni la lluvia los deteriorasen se construyeron con materiales adecuados. Cada guarnici n de maniqu es estaba rodeada de espejos perfectamente disimulados de modo que cuando alg n invasor se aproximaba topaba con una columna m vil de fantasmas. Los hizo colocar en las principales fronteras del pa s y pudo dedicarse al fomento de la agricultura y al estudio. Por m s que los antiguos soldados contaban en sus aldeas c mo hab an posado para los mu ecos, o los proveedores de trigo, madera, vino, armas, ropas, refunfu aban, en general la gente viv a m s feliz que antes. El pa s estaba lleno de albergues, hospitales, templos, jardines, almacenes, caminos, bibliotecas, barcos, y hornos para cocer cer mica y pan. Esta prosperidad fue pronto conocida en los estados vecinos y stos organizaron una expedici n conjunta. En pocas semanas sus ej rcitos llegaron a los arrabales de Putaliputra. Los soldados irrumpieron en el Sal n del Trono y se abalanzaron sobre Asoka cuya cabeza rod por el suelo, sin parpadear, dejando tras de s un rastro de paja."