La motivación que me inspiró el escribir este material, es debido a la falta de orientación en el ámbito evangélico acerca de las "nuevas traducciones modernas de las biblias". Debido a que en lo que respecta en el campo de la Crítica Textual Moderna , y tomando en cuenta de que sólo se escriben materiales en defensa del [Texto Crítico]. La comunidad cristiana (evangélica), desconoce totalmente el daño de este problema que se presentan en las versiones modernas, dado a que no tienen el acceso al universo de informaciones que se obtiene en el habla inglesa. Se puede decir que todas las traducciones de la Biblia a las lenguas comunes o vulgares de las diferentes naciones se remontan al tiempo de la Reforma. Por la gracia de Dios en aquel entonces los pueblos de Europa y aún más allá de este continente recibieron las Sagradas Escrituras en sus propias lenguas. En muchos países terminó el negro dominio de la iglesia católica romana, que privaba a las personas de la verdad de la Biblia e impedía, en parte de manera sangrienta, cualquier traducción de la Biblia a las lenguas populares. En los siglos que siguieron, la Palabra de Dios libremente de manera accesible, produjo frutos maravillosos en la salvación de muchas personas. La Biblia se tradujo a cada vez más lenguas populares, cuando los mensajeros llamados por Dios llevaron el evangelio a todo el mundo. Millones de personas en todo el mundo fueron tocados, iluminados y llevados a la conversión y al nuevo nacimiento por la Palabra de Dios. Para ellos la Sagrada Escritura llegó a ser la autoridad suprema de su vida espiritual. Desde el tiempo de la Reforma hasta finales del Siglo XIX todas las traducciones protestantes de la Biblia. Como por ejemplo la de Lutero, la Biblia original de Zúrich, la Biblia del Rey Jaime (King James) de Inglaterra, la versión de Reina-Valera en España y otras, para el Nuevo Testamento se basaban en un mismo texto griego, el llamado "Textus Receptus" [Texto Recibido] o texto aceptado por todos. Este había sido publicado por primera vez en el año 1516 por el erudito Erasmo de Rotterdam. Todos los reformadores recibieron este texto como dado por Dios y como un texto fiable. Pero también le aprobaron unánimes millones de creyentes de distintas convicciones. De modo que el Textus Receptus del Nuevo Testamento fue durante más de 380 años para todos los creyentes la base fiable e indiscutida de su fe.1 El Antiguo Testamento fue aceptado como un Libro. Y, aunque las cartas y los evangelios se habían escrito recientemente, las iglesias los intercambiaban y copiaban. Luego reunieron todos los rollos en una ciudad importante conocida como: Antioquía de Siria. Antioquía estaba a 310 millas (499 kms.) al norte de Jerusalén. De allí salió el primer movimiento misionero del evangelio. La Biblia nos dice que "los discípulos fueron llamados cristianos por primera vez en Antioquía". Estos creyentes cristianos reunieron las Santas Escrituras e hicieron muchas copias de ellas. Pronto las unieron en una sola Biblia. Aproximadamente desde 300 a.C. hasta 300 d.C., el griego era el idioma comercial que la gente utilizaba para comunicarse en todo el imperio romano. También era el idioma de la filosofía. Así que, todo aquel que se consideraba inteligente, leía la filosofía griega de Sócrates, Platón, Aristóteles, los estoicos o los epicúreos. Todos estos filósofos querían ser "eruditos". ¿Te imaginas cuál ciudad llegó a ser el paraíso de los filósofos- ¡Así es! Alejandría, Egipto.2
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