Un libro lleno de pasi n y buenos sabores que te llegar al coraz n e, incluso, unos cent metros m s abajo, y a no menos distancia m s arriba, a ese cerebro que, sin duda, es el rgano sexual por excelencia.
Hace a os, mientras o a la radio, Rosa decidi dictar sus memorias a una grabadora, y lo hizo como un juego, pensando que lo grabado nunca ser a otra cosa que un pu ado de cintas que alguien, amigo o conocido, escuchar a entre risas. He sido uno de los pocos afortunados que han podido, hasta hoy, conocer la narraci n de una vida vivida entre fogones, aderezada de jugosas recetas y plena de aventuras amorosas, que nos muestra, sin apenas intenci n por su parte, la peque a historia de Espa a de unos fascinantes cuarenta a os. A os de lucha, sinsabores y peque os placeres transitados d a a d a, que es seguro que si, como me ocurre a m , hace demasiado que te adornan las canas, te reflejar n como en un viejo espejo de feria, de esos que nos devuelven la realidad algo deformada, pero, quiz por ello, mucho m s real. Y si tienes la suerte de que a tu vida le quede un largu simo y feliz trecho por delante, si rebosas una endiablada y envidiable juventud, te mostrar n una sociedad que tal vez te sorprenda por una ingenua vivacidad y tolerancia que hoy muchos se empecinan en negar. Nunca un tiempo pasado fue mejor y, si al leer esto te parece que quiz en algunas cosas o en algunos momentos el tiempo evocado lo fue, el error es de los que llenos de orgullo y prepotencia hemos dilapidado aquello que otros nos dejaron con sus ganas de saber, su esp ritu abierto y su innegable generosidad. Este libro ―mi pobre transcripci n de sus palabras― pretende corregir ese injusto olvido, el de su vida y la de otras muchas personas, poniendo sus memorias llenas de pasi n e iron a al alcance de todos. Ah , no dej is de disfrutar de las recetas.