Las crónicas cuentan que, tras la derrota musulmana en Covadonga, el gobernador Munuza abandonó Geegione y emprendió la huida hacia el sur. Nunca consiguió salir de Asturias. Fue alcanzado y muerto con sus hombres en un lugar llamado Olalies, cuya localización se perdió con el tiempo.
En Lugones, junto al río Nora, Nicer y Malia han crecido entre tributos, soldados y familias obligadas a obedecer. Cuando la rebelión de Pelayo amenaza el poder de Munuza, sus vidas quedan unidas al destino de una tierra que conocen desde niños: una extensa zona de charcas, juncales y terrenos inestables, atravesada por una antigua vía y un puente imprescindible para alcanzar el sur.
Inspirada en documentos medievales que sitúan una heredad llamada Olali en Lugones, esta novela plantea la posibilidad de que el escenario de la muerte de Munuza se encontrase en Lugones, junto al Nora.
Una historia de resistencia, lealtad y memoria sobre las personas anónimas que también pudieron participar en el nacimiento del reino de Asturias.