En esta ciudad, mirar es obligatorio.
Nada existe si no es observado. Los eventos sin testigos son considerados peligrosos, defectuosos, capaces de da ar la estructura misma de la realidad. Para evitarlo, el Estado obliga a la poblaci n a presenciar ejecuciones p blicas, lentas y meticulosamente dise adas. Cerrar los ojos es un delito. Parpadear demasiado... tambi n.
El as Morrow es funcionario del sistema. Su trabajo consiste en asignar ciudadanos como testigos de castigos extremos. No juzga. No siente culpa. Solo valida.
Pero algo empieza a fallar.
Ejecuciones que nadie recuerda.
Personas que describen sucesos que a n no han ocurrido.
Figuras mutiladas que caminan donde no deber a haber nada.
A medida que la ciudad aumenta el horror para "reforzar la realidad", El as descubre una verdad insoportable: las ejecuciones no existen para castigar, sino para ocupar algo mucho peor.
Porque cuando la realidad no est distra da...
empieza a mirarse a s misma.Oscura, brutal y sin concesiones, esta novela de terror psicol gico y dist pico no insin a el miedo: lo ejecuta. Su final no busca cerrar la historia, sino dejar una grieta abierta en el lector.
Este no es un libro que se lee sin consecuencias.
Es un libro que te mira de vuelta.