E scapar, correr, picar hasta que el coraz?n arda sin temor a perder
la vida en esa carrera. Eso me pide mi cabeza a gritos, porque es
justamente lo que me va a salvar. Pero no puedo. No hay un puto
musculo que me responda.
Lo he intentado de mil maneras. Lo cierto es que aqu? todo se ha
apagado. No hay luz, gente, ni ?ngeles; ni siquiera insectos podridos.
Aunque no siempre ha sido as?. Sol?a estar y bien encendida, como
una bengala intermitente en el oc?ano m?s solitario de esta tierra.