Al recopilar algunas de mis cr nicas y vivencias familia-res y personales, despu s de m s de dos d cadas de ha-ber contemplado la idea de escribirlas, rompo por primera vez el hilo de la historia de la Primera Parte, as como tambi n las secuencias que han deambulado como puntos suspensivos en mi espacio sideral.
Con mi pluma y letra, hilvano estas memorias, quiz como un intento de retener esas situaciones fortuitas que me embargan y, a veces, desaparecen, arrastradas por la distancia y el tiempo. Es el ciclo mismo de la vida, que nos lleva a repetir pensamientos y que, como un eco insistente, despierta en m el deseo de capturar miste-rios, an cdotas, cuentos inveros miles y fant sticos.
Lo que a continuaci n narro lo hago con vehemencia, buscando despertar misericordia, compasi n y la tris-teza que a menudo nos envuelve. Tal vez tambi n logre tejer, uno a uno, los hilos del drama que componen mis recuerdos.