Los monstruos son particularmente atractivos para la cultura barroca debido a su deformidad, hibridez y rasgos contradictorios. El monstruo como criatura natural y personaje literario viola las reglas de la naturaleza de una manera que plantea preguntas sobre la perfecci n de la creaci n divina y la posibilidad de conocerla. Este trabajo explora el papel de la monstruosidad en los cambios culturales del siglo XVII, como un catalizador de discursos que fluct an entre el empirismo y el escepticismo, el teocentrismo y el secularismo. Un corpus que comprende teatro, poes a, libros m dicos y de filosof a natural evidencia la inestabilidad de los sistemas de pensamiento del siglo XVII. Para algunos autores, la monstruosidad se revela como aprehensible por los sentidos en el plano de la humano, mientras que otros autores representan a los monstruos como seres imperceptibles y sobrehumanos. La monstruosidad representa la perplejidad frente a la naturaleza desconocida, as como el sentimiento de curiosidad que conduce a la indagaci n racional.