Mila
Desde muy peque a supe que era diferente a los dem s, y durante mucho tiempo me hicieron creer que ser diferente era motivo de verg enza. Mi forma de actuar y de hablar me met a en problemas casi todos los d as, pero no pod a hacer nada al respecto. Aprend a aceptar que estaba hecha as .
Hasta que lleg l.
Hasta que el jefe de una de las organizaciones criminales clandestinas m s antiguas y poderosas de Estados Unidos me mostr que hay belleza en mi rareza.
Riagan O'Sullivan.
Algunos lo llaman El Padrino.
El rey del bajo mundo sin corona.
El enemigo de mi familia.
Ahora? Mi prometido.
Riagan
Siempre supe que alg n d a ser a rey. Solo era cuesti n de tiempo. Viv a, respiraba y sangraba por ese t tulo. El jefe de Filadelfia. Era lo nico que me importaba, despu s de mi necesidad insaciable de hacer que las tres familias criminales de Detroit pagaran por sus pecados contra mi sangre. La venganza ard a ferozmente en mis venas.
Hasta que lleg ella.
Hasta que apareci la m s joven de las princesas Parisi.
Una joya invaluable escondida en una torre de marfil, tratada como si fuera motivo de verg enza.
La Parisi olvidada, la llamaban algunos.
Para m , es la estrella que brilla incluso cuando est oculta en la oscuridad.
La que nunca vi venir.
La que no ped .
Mi futura esposa.