Durante diecinueve a os, fui un chico californiano com n y corriente, hasta que casi muero en un accidente y el mism simo Conde Dr cula clav sus colmillos en mi garganta. Resulta que soy su tataranieto y "heredero leg timo", lo que aparentemente significa que debo viajar a la sombr a Transilvania a aprender a vivir como vampiro de la forma m s dura: sin sirvientes para consentirme, sin rutas de escape y, por supuesto, sin Wi-Fi. Condiciones perfectas para perder la cordura. Y morirme de hambre.
Al menos est ella. Abigail.