Kafka? S . Pero con un cerdo? Tambi n.
Imagina despertarte una ma ana, abrir los ojos -o al menos lo que antes eran tus ojos- y darte cuenta de que ya no eres un joven humano de 19 a os con mucho por delante (aunque tampoco hicieras nada con ello), sino... un cerdo. Un cochino. Un gorrino. Un chancho. Un porcino. Ll malo como quieras, pero no lo llames temprano porque siempre se levanta pasadas las doce del mediod a.
Pues eso le pas a Christian, nuestro protagonista. O m s bien, nuestro porcotagonista. Un muchacho gandul como l solo, con una existencia gloriosa antes de su inexplicable transformaci n: despertarse al mediod a, ver dibujos animados, comer sin mover un dedo (ni para calentar la comida), dormir siestas ol mpicas, recibir visitas de su novia Vanesa (una chica tan poco exigente como l), y pasar las tardes viendo los Teletubbies y Barrio S samo con sus dos amigos igual de in tiles que l, Jimmy y Timmy. El sue o de cualquier gandul? Christian lo viv a. A tope. Sin despeinarse. Ni ducharse.
Pero claro, la vida, esa traicionera, un d a dijo "hasta aqu " y le dio la vuelta a la tortilla. Bueno, no la tortilla... a l. Lo convirti en cerdo. Literalmente. Por qu ? C mo? Maldici n? Karma? Una broma del universo? No tenemos ni idea. Pero lo importante no es el c mo, sino el qu pasa despu s. Y lo que pasa despu s es que empieza la comedia.
Porque si ya es duro convertirse en un cerdo, imag nate vivir bajo el mismo techo que Jonathan, tu hermano peque o de 9 a os, un enano cabez n que nunca te ha tragado. Nunca. Ni cuando eras humano. Ni cuando le dejaste sin wifi una semana. Ni cuando com as la ltima pizza sin dejarle ni una miga. Y claro, ahora que est s indefenso, rechoncho y emitiendo solo oings, Jonathan est en su salsa. Te fastidia, se burla de ti, te mete en cajas que huelen a pescado muerto, te tira a ba eras sin aviso previo y convierte tu antigua habitaci n en un lodazal digno de una cerda embarazada.
Mientras tanto, tus padres... bueno, hacen lo que pueden. O lo que quieren. O lo que les da la gana, seg n el d a. A veces se preocupan por ti (poco), otras veces se preocupan por tu olor (m s), y otras simplemente se preguntan en voz alta si no estar as mejor en otro sitio... como, por ejemplo, lejos.
Lo mejor de todo es que Christian sigue siendo plenamente consciente de todo. Piensa como un humano. Sufre como un humano. Se queja como un humano. Pero solo le salen gru idos de su gran hocico porcino. As que grita por dentro, chilla mentalmente, patalea en su alma... pero lo nico que oyen los dem s es: "OIIIING".
Y t , lector, t est s a punto de acompa arlo en esta epopeya tragic mica. Una historia contada con todo el desparpajo desde la mente de un cerdo que no pidi serlo, pero al que nadie ha preguntado. Ver s c mo lidia con visitas inesperadas, planes malvados de su hermano, momentos de introspecci n profunda (entre siestas), y la pregunta m s importante de todas:
C mo acabar todo esto para Christian?
Volver a ser humano?
Lograr escaparse de su encierro porcino?
Conseguir que alguien entienda lo que quiere decir?
Encontrar la forma de vengarse de Jonathan, ese demonio en forma de ni o cabez n?
O acabar como bacon de desayuno en un hotel rural?
Solo lo sabr s si sigues leyendo. Porque esta historia no es solo una parodia de Kafka. Es una celebraci n del absurdo, una oda a los in tiles, un canto a la venganza del cerdo ca do en desgracia. Y tambi n, por qu no decirlo, un aviso: cuidado c mo tratas a tu hermano peque o... por si un d a te conviertes en cerdo y te lo recuerda.
Bienvenidos a La Cerdomorfosis.
Pasen, lean, y prep rense para re rse a carcajadas... o al menos a gru idos.