n el susurro del silencio,
la mente encuentra su hogar.
Cada respiraci n es un puente,
cada instante, una eternidad.
Los pensamientos vienen y van,
como nubes en el cielo interior.
No hay lucha, solo presencia,
no hay meta, solo camino.
En la quietud florece la luz,
en el ahora vive la verdad.
El coraz n se abre sin esfuerzo,
y todo el ser aprende a escuchar.