Inglaterra, siglo XII.
Enrique II tiene un reino que reconstruir, enemigos a los que someter y una Corona cuya autoridad no está dispuesto a compartir con nadie. Para conseguirlo necesita hombres capaces de entender sus órdenes incluso antes de que termine de pronunciarlas.
Thomas Becket es uno de ellos.
Brillante, ambicioso y extraordinariamente eficaz, Becket se convierte en canciller, confidente y uno de los hombres más poderosos de Inglaterra. Durante años, rey y servidor gobiernan prácticamente como una sola voluntad. Hasta que Enrique toma una decisión destinada a asegurar todavía más su poder: convertir a su amigo en arzobispo de Canterbury.
Pero el hombre que ocupa la sede de Canterbury ya no puede obedecer como lo hacía el canciller.
Lo que comienza como una disputa por tierras, privilegios, tribunales y autoridad acaba transformándose en una guerra personal capaz de dividir a Inglaterra, enfrentar a la Corona con Roma y destruir una amistad que parecía indestructible.
Años de exilio, negociaciones rotas, amenazas, excomuniones y humillaciones conducen finalmente a cuatro caballeros hasta Canterbury.
Todos creen servir al rey.
La pregunta es qué les pidió realmente.
Matar a Becket reconstruye uno de los asesinatos políticos más célebres de la Edad Media desde el nacimiento de la relación entre Enrique II y Thomas Becket hasta sus últimas consecuencias. Una novela histórica sobre amistad, poder, lealtad y responsabilidad, donde la cuestión más peligrosa no es quién empuñó la espada, sino cuánto necesita decir un rey para que otros estén dispuestos a usarla.