Mart n Ledesma siempre confi en los n meros.
Los n meros eran claros. Previsibles. Seguros.
Las personas, no.
Cuando un movimiento interno en Inteligencia Policial lo deja en una posici n tan inc moda como peligrosa, Ledesma empieza a descubrir que en Montevideo hay engranajes que giran muy por debajo de la superficie... y que alguien parece estar movi ndolos con precisi n quir rgica.
Mensajes que desaparecen.
Decisiones que no terminan de cerrar.
Y una sensaci n creciente de que cada paso que da ya fue calculado por otro.
Porque en este juego, el verdadero peligro no siempre viene de afuera.
A veces... viene del lugar donde menos conviene mirar.